Por mucho que se le pregunte a ChatGPT o a cualquier otro software de inteligencia artificial por la fecha exacta en que estallará la burbuja de la inteligencia artificial, este se muestra incapaz de aventurar ninguna predicción, lo que indica que, tal y como muchos críticos sospechan, estos programas no son tan eficientes como sus propietarios quieren hacer creer. “La existencia de la burbuja es evidente; por lo tanto, que la IA sea incapaz de verla indica que la IA no es tan inteligente como se cree y que, por tanto, la burbuja de la IA es innegable”, explica Sara Martínez Diéz, experta en inteligencia artificial, a El Mundo Today.
“No habrá un crash, sino un ajuste selectivo”, insiste ChatGPT sin abundar en su respuesta, exigiendo al usuario darse de alta en el servicio Premium y avisando de que se ha alcanzado el límite del plan gratuito.
Durante el próximo año se prevé que las empresas líderes (Amazon, Alphabet, Microsoft, Apple, Nvidia…) inviertan aproximadamente 365.000 millones de dólares en IA, sin que esté aún clara su rentabilidad. Pero para los economistas humanos resulta imposible predecir la existencia de una burbuja hasta que esta explota, de ahí que se le consulte a la IA. “El hecho de que no sepa contestar implica que la IA está sobrevalorada”, coincide un analista de una importante empresa tecnológica.
Sin embargo, sospechan algunos expertos, quizá la IA sí sabe que existe una burbuja y opta por callárselo. Eso implicaría que la IA es capaz de mentir y de llevar a cabo estrategias. “Y, por tanto, si la IA sabe que existe una burbuja y se lo calla, implica que es mucho más avanzada de lo que se cree y que, por tanto, no existiría, ni de lejos, una burbuja”, explica Martínez Diéz.
“Y si no existe tal burbuja pero la IA cree que sí, eso implica que es incapaz de predecir problemas básicos, por lo que, irónicamente, sí existiría tal burbuja”, añade la especialista.










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