Después de haber levantado entusiasmo y de que se diese por hecho que iba a marcar el futuro de la humanidad, los expertos empiezan a hablar de una posible burbuja de la democracia. Su declive en Estados Unidos, unido a cierta sensación general de desgaste, lleva a los analistas a advertir de un patrón que, desde la Grecia clásica, habría impulsado un «crecimiento artificial» de las democracias y del respeto a los derechos humanos difícil de sostener y que pone en riesgo su viabilidad.
El «índice de miedo» de la CNN sitúa el momento actual de la democracia en un territorio de «miedo extremo», lo que indica que los gobiernos están actuando con elevada cautela y un creciente temor a que se produzca una corrección brusca de las tendencias a la tolerancia y a la convivencia. «Han ganado dinero los cuatro de siempre y ya está», asegura ahora la ciudadanía.
«Al final, la tendencia del ser humano es volver a lo que mejor conoce: el autoritarismo», señalan los expertos, que hablan incluso de un «espejismo de la voluntad popular».
Los analistas dan por hecha una «corrección del mercado de las ideas» tras la cual muchas democracias no podrán sobrevivir. «Lo estamos viendo ya, los más jóvenes se plantean regresar a fórmulas de toda la vida como las dictaduras. El mensaje optimista de la democracia no convence, la gente quiere resultados», sentencian.










Claro que sí. Hemos abusado de la democracia por encima de nuestras posibilidades…