El Ministerio de Consumo ha anunciado este miércoles que retirará los cigarrillos (y similares, como puritos Farias) de los menús que se ofrecen a las niñas, niños y adolescentes ingresados en hospitales. “Existen evidencias amplias sobre sus efectos nocivos, es incomprensible que se sigan ofreciendo sin control incluso a veces sin que el niño os pida”, ha dicho Pablo Bustinduy, ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. Los cigarrillos también quedarán excluidos de la sección de platos y menús infantiles en las cafeterías y comedores abiertos al público en estos centros. Desde el ministerio recuerdan, no obstante, que se mantendría la autonomía del paciente que sí quiera consumirlos, aunque tendrá que llevarlos de casa, pedírselos a familiares o salir a comprarlos a bares o quioscos cercanos.
El ministro ya había adelantado en redes sociales su intención de regular este tema. Lo hizo la semana pasada, ante la publicación de un demoledor editorial de The Lancet en el que se cuestiona que los cigarrillos repercutan positivamente en la salud de los pacientes. “Hay niños que son sometidos a intervenciones duras y tienen que reflexionar sobre su vida mirando al horizonte mientras fuman un cigarrillo y es comprensible, pero el hospital no puede proporcionarlo. Y menos en el menú”, ha insistido Bustinduy.
Muchos profesionales médicos insistenen que puede ser psicológicamente duro para algunos niños renunciar al efecto relajante del cigarrillo. “Si a sedación es total, no es problema, pero si es parcial va a ser difícil negarle un cigarro en el quirófano a un niño mientras el cirujano está fumando”, argumenta un médico del Hospital de la Paz, que considera la medida de Consumo excesiva.
El tabaco de liar, que se suele considerar más natural, quedaría en un limbo legal y todavía podría ser facilitado a los menores por los internos, aunque algunos padres temen que esa modalidad de tabaco pueda empujar a sus hijos a estudiar alguna carrera de humanidades.









