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Un estudio confirma que el pelo en las orejas a edades avanzadas es un mecanismo defensivo «para no seguir oyendo chorradas»

La naturaleza es sabia. Lo que hasta ahora parecía un engorro aparejado al envejecimiento, resulta que es un mecanismo de defensa fundamental. Según confirma esta semana un artículo publicado en Science, el pelo que, con la edad, aparece en las orejas cumple la función de «reducir el número de chorradas y soplapolleces al que nos exponemos». Un mecanismo imprescindible para garantizar la serenidad en una etapa de la vida «en la que ya no se está para hostias».

«Yo estoy por hacerme extensiones, porque sigo oyendo cada cosa…», comenta Ana Sánchez Anegon, una de las responsables de esta investigación. Dice que es un error recortar este vello por motivos estéticos. «Lo mismo con el vello púbico: es importante porque, a una edad en la que te lo pasas todo por allí, nos ayuda a evitar irritaciones», añade.

El pelo en la espalda, que también suele crecer en la edad madura, cumple, según el mismo estudio, la función de «evitar que se nos suban a la chepa», pues crea una capa resbaladiza que lo dificulta.

«Ojalá creciesen pelos en la lengua para que la gente se cortara un poco antes de decir según qué cosas», señala la investigadora.

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