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Tras obligar a los clientes a cobrarse a sí mismos, los supermercados valoran si podrían obligar a los clientes a cultivar, recoger, empaquetar y reponer los productos

PARA 2028 LOS SUPERMERCADOS CONSISTIRÁN EN SOLARES EN LOS QUE LOS CLIENTES TENDRÁN QUE CONSTRUIR UN SUPERMERCADO Y TRABAJAR EN ÉL

Empezó siendo una novedad, pero se está convirtiendo en algo común: tras el auge de las máquinas de autocobro, algunos supermercados están haciendo que los clientes asuman tareas que hasta ahora realizaba personal contratado por la cadena de suministro. “Necesitaba zumo, y al ir a comprarlo tuve que conducir 150 kilómetros hasta Lleida para recoger yo mismo las naranjas, llevarlas a una planta embotelladora, exprimirlas, poner el zumo en un tetrabrick, cerrarlo, conducir otros 100 kilómetros para dejar la mercancía en un almacén, firmar unos albaranes, repartir palés de zumo por varios supermercados, firmar más albaranes, aparcar el camión en doble fila, entrar en el supermercado, coger el producto y autocobrarme”, se queja Rubén Ollate, cliente habitual de un supermercado Bonpreu de Barcelona.

Esta nueva modalidad de autocobro, autoproducción, autodistribución y autoreposición es vista por los supermercados como una forma de ahorro de costes que, según dicen, podría acabar abaratando el producto. “El problema es que hay clientes que solo necesitaban un sobre de jamón cocido y están trabajando jornadas de ocho, diez o doce horas en una explotación porcina”, comenta Enrique García, portavoz de la OCU.

Para 2028 se espera que algunos supermercados consistan simplemente en un solar donde los propios clientes se encarguen de construir la tienda, y que la única persona contratada por la compañía sea el director general, encargado de pasar cada viernes a recoger el dinero generado por los clientes.

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