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Mazón dedicó las horas críticas de la dana a intentar ponerse el chaleco

Después de prestar declaración ante la jueza de Catarroja (Valencia) que investiga la dana, Nuria Ruiz Tobarra, varios funcionarios de la Generalitat han confirmado que el presidente Carlos Mazón, después de comer en El Ventorro con la periodista Maribel Vilaplana, se dirigió al edificio del Cecopi de L’Eliana (Valencia), donde se le entregó un chaleco reflectante cuya colocación lo tuvo entretenido varias horas.

«Primero dijo que no era de su talla, que no le entraba porque era demasiado pequeño, y tuvimos que ir a por otro, que le quedaba grande. Resultó que el que se le había facilitado en primera instancia sí que era de su talla, pero se lo estaba poniendo del revés», relata un técnico de emergencias. Este mismo testigo asegura que fueron varias las personas que intentaron convencer al presidente de que no era necesario que se pusiese el chaleco si tan complicado le estaba resultando hacerlo. «Se negó a comparecer sin el chaleco, decía que daba mala imagen», comenta este técnico.

Las declaraciones recabadas por la jueza coinciden también al señalar que Mazón no dejó de intentar soplar para hinchar el chaleco en cuestión, convencido de que era como el de los aviones. «Hizo alguna broma con un supuesto test de alcoholemia», revela uno de los testimonios. Cerca de las ocho de la tarde, el mandatario había perdido la paciencia y pidió que le buscaran «tutoriales en Youtube».

A las 20.11, un minuto antes del envío del Es Alert, Mazón conseguía al fin ponerse el chaleco con la ayuda de varios operarios. Se hizo las fotografías de rigor y, ya en su casa, se dio cuenta de que no se lo podía quitar. «Estuvo dos semanas llevándolo por debajo del traje», señalan fuentes de la Generalitat valenciana.

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