Esta semana, muchas inmobiliarias han decorado sus sedes por Halloween poniendo los precios más grandes en los carteles de sus escaparates. En lugar de gastarse el dinero en telas de araña, calabazas o murciélagos, han optado por apelar al punto débil de la sociedad, a aquello que la gente más teme: el precio de la vivienda, tanto de alquiler como de compra.
Aunque a los españoles les ha parecido original la medida, han reconocido que las inmobiliarias se han pasado. “Es terrorífico, vas por la calle y, de pronto, ves que el alquiler de un piso vale 1.600 euros al mes”, se sincera Emilio Catastro, de 27 años. Gran cantidad de niños han roto a llorar de puro pavor al ver los precios tan grandes y ser conscientes de que, cuando sean mayores, todo será todavía más caro.
Estos días, se han notificado numerosos infartos y algunas inmobiliarias, arrepentidas, han optado por retirar la decoración. “Nuestra intención era asustar como parte del acuerdo tácito de Halloween, en ningún momento buscábamos sembrar el pánico como se ha sembrado”, justifican. “Hemos vuelto a poner los precios en letra pequeña para no causar más problemas”, anuncian.
Desde hace más de una década, Halloween está muy extendido en España. El único detalle propio de los países anglosajones que no se respeta es la costumbre de ir casa por casa pidiendo caramelos, pues la mayoría de los españoles no puede permitirse una casa.










El año que viene, que lo hagan con artículos de la carta de los derechos humanos, muerte fulminante, nos ahorramos los infartos… y punto para la sanidad publica!!
PD: Algunos de la constitución también valen.