Pese a que había firmado un alto el fuego días atrás, un genocida ha sido capaz de quedar mal delante de todo el mundo y no cumplir su palabra y ha violado el alto el fuego que firmó la semana pasada, según han reportado diversos medios internacionales. “El genocida ha quedado retratado como lo que es: una persona que no es digna de nuestra confianza”, reconocen algunos mandatarios europeos fuera de las cámaras.
Así, contra todo pronóstico, ha quedado claro que la palabra de un genocida y del estado que dirige, un país que lleva incumpliendo todo lo que firma sistemáticamente desde hace décadas, no vale nada. “Si no te puedes fiar de un genocida, ¿qué te queda?”, escribía esta mañana un experto en política internacional en sus redes sociales, que no ha dudado en tildar de “fea” la actitud poco fiable del genocida.
Por su parte, Israel se ha defendido recalcando que asesinar palestinos al ritmo al que lo están haciendo estos últimos días es lo que el país entiende por “paz”.










Efectivamente, la realidad os lo está poniendo muy difícil. Pero se aprecia el esfuerzo. Ánimo, seguid así.
Es un genocida de palabra, las mata callando; o no dice que los va a matar, que es parecido..