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Dos cowboys se ponen de acuerdo para ampliar un pueblo que era demasiado pequeño para los dos

«Este pueblo es demasiado pequeño para los dos», sentenció ayer por la noche Billy «el celíaco» cuando volvió a coincidir en la cantina con otro célebre cowboy del condado, Hank Seismuelas. «Certera observación. Tal vez deberíamos explorar vías para resolver el contencioso que redundasen en beneficios para ambas partes», respondió el pistolero rival. «Beneficios que además pudieran extenderse al resto de la comunidad», agregó Billy mientras los vecinos del pueblo, atemorizados, corrían a esconderse a sus casas. Ambos vaqueros se miraron fijamente en el porche mientras las balas de paja atravesaban el erial arrastradas por el viento. Terminada su deliberación, el valiente Billy sugirió ampliar el pueblo por el noreste. Escupiendo en el suelo, el despiadado Hank alabó la ocurrencia.

Esta mañana, los dos vaqueros se han reunido con el sheriff para abrir «un diálogo con la administración». Sin embargo, el viejo Boone, poco dado a complicarse la vida, ha aconsejado a los pistoleros que resuelvan sus problemas usando la violencia «como se ha hecho siempre en este santo condado». Les ha advertido de que pueden acabar colgados en la plaza del pueblo, acusados de construir ilegalmente en terreno público. «Aquí la gente no quiere líos», ha recordado.

«Un momento», ha dicho el sheriff cuando los dos cowboys atravesaban ya el umbral de la puerta de su despacho. «El marido de mi hija, el estúpido de Clyde, tal vez pueda ayudaros. A mí me tramitó la firma digital por un puñado de monedas», ha sugerido.

Según fuentes del condado, Clyde ha accedido a solicitar una licencia en nombre de Billy y de Hank a cambio de una buena tajada. Si prospera la solicitud, se espera que los enfrentamientos en la cantina pasen a ser muy pronto un asunto del pasado.

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