En lo que se supone que es un nuevo ejemplo de superposición cuántica, un equipo de quince científicos del Massachussets Institute of Technology ha concluido que es imposible saber si un melón está bueno o malo hasta que se abre y que hasta entonces “está bueno y malo al mismo tiempo”. “Es un caso claro de melón de Schrödinger para el que se carecen de aparatos de medición o predicción que permitan determinar, sin abrirlo, si el melón es dulce y va a estar en un punto óptimo de maduración o por el contrario va a ser insípido y con un ligero sabor a pepino”, explica John Malthees, que firma el artículo sobre la investigación, titulado Quantum Indeterminacy in the Ripeness Evaluation of Cucumis Melo, que ha aparecido en la revista científica Physical Review de este último trimestre.
Para llevar a cabo la comprobación, el equipo ha comprado 500 melones variedad piel de sapo a la frutería española Frutas Miguel, del Mercado de Toledo. Abofetear los melones, sostenerlos con las manos, apreciar su textura, observar su rugosidad, olerlos o apretar los extremos fueron estrategias completamente inútiles para determinar si los melones iban a estar buenos o malos. “Hasta que no se abre el melón y por pura superposición cuántica de estados, es imposible predecir cómo es su interior y una vez lo abrimos, la sola acción de catarlo modifica el estado del propio melón que se observa, que pasa a estar bueno o malo pero ya no ambas cosas a la vez, al menos en nuestro universo”, explica el científico.
Según la física moderna, por cada melón existen dos universos paralelos (uno en el que el melón está dulce y otro en el que el melón sabe a culo) que no pueden interactuar entre sí debido a la decoherencia cuántica. Cada observador, generalmente un padre de familia, que abre un melón, genera esos dos universos al abrirlo y probarlo por primera vez. Y eso ocurre con cada uno de los melones todos los años, por lo que hablamos de miles de millones de universos nuevos generados cada verano.
La investigación también ha concluido que cuando Miguel, de Frutas Miguel, dice que el melón es “miel pura”, miente en el 50% de los casos, lo que indica que ni siquiera el frutero sabe si el melón va a estar bueno o no.
Los físicos sugieren que en el caso de las sandías, aunque también resulta imposible si van a estar buenas o malas, lo preferible es comprar la de mayor tamaño.










Lo que tendrían que hacer es preguntarle al tío Pencho