Aunque ha estado mirándola durante más de cinco minutos seguidos, un cuadro del Reina Sofía ha sido incapaz de entender la cara de un visitante. La cara, que carecía de simetría y tenía un gesto de confusión, ha confundido al cuadro. “Demasiado moderno para mí”, se ha sincerado ya con la cara del visitante a varios metros.
Según el cuadro, los ojos estaban demasiado juntos y poco alineados, el brillo de la piel era más intenso de lo que debería y el peinado y la barba simplemente no tenían sentido. “El autor de esa cara no se merece estar en el Reina Sofía”, sentencia el cuadro. “Sinceramente, opino que es una cara muy pretenciosa y espero que no se vuelva a pasar por aquí”, insiste.
La composición facial del visitante le ha parecido una apuesta demasiado arriesgada para la sala 205 “Quizás en la sala 001 02 me chirriaría menos su presencia”, reflexiona el cuadro desde su posición. “No digo ni que me guste ni que no me guste, lo que digo es que no he entendido su cara”, reconoce. “Quizás simplemente es eso, que no la he entendido, ojo”, concede el cuadro.
Por su parte, el visitante ha opinado que el cuadro es demasiado grande, que no entiende qué tienen que ver todas esas figuras con la guerra y que está claramente sobrevalorado. “Me ha gustado más el que había al lado, que además no tenía nada de cola”.









