No se espera un consenso pronto en el cónclave vaticano: para cada “fumata negra” tradicionalmente se queman 18 neumáticos (16 si hay alguno especialmente grueso) pero según las imágenes los cardenales han acudido a la cita vaticana con más de 100 neumáticos, suficientes para generar hasta cinco “fumatas”, según alertan algunos expertos en estas citas vaticanas. “En la anterior ocasión, para suceder al sucesor de Joseph Ratzinger, los cardenales acudieron a la cita con algunos neumáticos, 40 en total, pero este año hay más del doble, lo que indica que el ambiente, además de ser muy tóxico a causa del humo, también es pesimista”, explica el teólogo español Tomás Almunia, que cree que las votaciones se alargarán al menos una jornada más.
En cada “fumata” se emiten importantes cantidades de nitrógeno, benceno, tolueno, plomo, mercurio, cadmio y otras toxinas que pueden provocar asma, cáncer y enfermedades cardiovasculares a la población de toda Roma. También se dañan de forma irreparable los valiosos frescos de la bóveda de la Capilla Sixtina, pintados por Miguel Ángel.
En caso de que las siguientes votaciones fracasen, los purpurados tendrían que procurarse nuevos neumáticos en el parking del Vaticano.
Para la “fumata blanca” los cardenales mezclando vapor de ácido clorhídrico con amoníaco, generando cloruro de amonio (NH₄Cl), que irrita ojos, piel y el sistema respiratorio de forma irreversible y es letal para las aves y los mamíferos pequeños.










Saldrá fumata blanca cuando terminen de quemar los 150 metros de cable que les donó ADIF.
Lo que tendrían que hacer es elegir un papa con dos cojones y dejarse de ostias