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Un ejecutivo de 40 años informa a sus padres, con los que vive, de que mañana tiene que llevar una cartulina al Consejo de Administración

"¿ESTO DESDE CUÁNDO LO SABES?", PREGUNTA ENFADADA SU MADRE

Un directivo de la compañía Jenkins&Co. acaba de informar a sus padres de que va a necesitar una cartulina para el Consejo de Administración que se celebrará mañana mismo. Agustín Plaza de la Poza ha recordado que debe presentar el último balance contable de la empresa ante los accionistas y en la casa de sus padres, donde vive, no hay cartulinas. «¿Esto desde cuándo lo sabes?», ha preguntado su madre con evidente enfado. El directivo asegura que se le olvidó y dice que es importante conseguir una cartulina porque, si no, mañana todos irán a la reunión con su cartulina menos él.

«No es la primera vez que nos lo hace. El último estudio de mercado que le encargaron se lo tuve que hacer yo porque él estaba muy agobiado y, cuando empezó a ponerse a la tarea, apenas quedaban dos días para entregarlo», explica el padre del ejecutivo. «Le sacamos las castañas del fuego con la esperanza de que le aumenten el sueldo y se independice, pero no hay manera», añade.

Asegura este empleado que los informes que le piden son cada vez más difíciles y además el gerente le tiene manía. «Hay directivos mucho peores que yo, que se pasan el día sin hacer nada, pero a mí no me perdonan ni una», protesta. Sus padres son conscientes de que, ayudando a su hijo a salir adelante, están asumiendo una responsabilidad corporativa de enorme calado y no descartan que sean ellos dos los que mantienen la empresa a flote.

«Le pidieron que despidiera a un jefe de sección y tuve que encargarme yo porque a él le daba miedo, así que preparé unas galletas de mantequilla y comuniqué el despido con todo el amor del mundo», dice la madre de Plaza, que presume de que su hijo lleva los trajes siempre impecables y sus fiambreras con comida son la envidia de toda la oficina. «Lo que no nos parece bien es que se acuerde de las cosas en el último minuto porque nos toca correr y siempre vamos con agobios. Me jubilé para descansar de una vez y ahora me paso el día apagando incendios», dice el padre.

Los padres de este directivo prometen que, si los beneficios de la empresa no aumentan un 10% este año como prometió, no habrá más consola ni quedadas de afterwork.

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