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Un año más, el panetone se cuenta entre los seres queridos que nos han dejado antes de tiempo

DISFRUTAMOS CADA MINUTO DE SU COMPAÑÍA

Atrás quedan los días en los que las familias de todo el país recibían con alborozo la llegada del panetone, que se ha ido consumiendo poco a poco hasta que ayer a la hora de la cena apenas quedaban de él algunas migas y restos de grasa, testigos mudos de una existencia fugaz. «El bollo al hoyo, no somos nada», comentaba con pesar la ciudadanía esta mañana, arrepintiéndose de no haber abrazado más veces a este miembro de la familia que se ha ido demasiado pronto.

«Disfrutamos cada minuto de su compañía», señala la población, sumida en la melancolía. Los más previsores tomaron fotografías del panetone a su llegada, esplendoroso, rebosante de vida y de azúcar. Su sitio en la mesa permanecerá vacío durante unas semanas, honrando al desaparecido.

«Sé que en enero mi nutricionista insistirá en que el panetone sigue vivo dentro de mí, que en realidad no se ha marchado porque lo llevo dentro, con todo el peso de su alma, pero yo estaré triste igualmente, tan abatido que no seré capaz ni siquiera de ir al gimnasio como me prometí. Es un duelo que hay que respetar y que tal vez dure hasta el año que viene», razona uno de los familiares.

Los lamentos de la ciudadanía se prolongarán hasta principios de enero, cuando se pasará de la tristeza al júbilo con la llegada de un nuevo miembro de la familia también muy apreciado: el Roscón de Reyes.

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