En la madrugada de ayer, Enrique Jerez quedó con los padres de su amante en un motel de carretera para poder tener una comida familiar tranquila después de meses sin verse. “Les debía una noche así”, se sincera el marido infiel. Tras escribir por Telegram a los padres de su amante, Enrique se pudo escabullir de casa y acudió a la cita con sus mejores galas.
Desde que comenzó la relación con su amante, Jerez apenas ha podido pasar tiempo de calidad con los que serán sus suegros cuando cumpla su promesa de dejar a su mujer. “Obviamente me gustaría poder ir a cenar con ellos a un restaurante o invitarlos a casa, pero de momento la situación es la que es”, lamenta Enrique.
Aunque tuvieron que conformarse con comer unos bocadillos al lado de una bañera con forma de corazón en la habitación del motel, tanto los padres de la amante como Enrique estuvieron a gusto. Durante el almuerzo, Enrique les prometió que sus verdaderos suegros son ellos y que no tardará en dejar a los actuales. “Si todavía no los he dejado es por los niños”, les dice.
Habiendo discutido sobre temas incómodos como la política y el fútbol durante tres horas, finalmente Enrique se marchó a casa con prisas. “Siempre comes y te vas, algún día nos gustaría que te quedaras”, le reprocharon los padres de su amante. “Esta semana dejaré a mi mujer y seré todo vuestro”, volvió a prometer Enrique a la anciana y esperanzada pareja. “Y no tardaré en daros nietos”, insistió ya desde la puerta.









