La Moncloa ha acogido esta mañana una escena inédita en la historia reciente de España: el juez Juan Carlos Peinado ha acudido a la sede de la Presidencia del Gobierno para tomar declaración en persona al jefe del Ejecutivo. Sin embargo, el magistrado no ha podido cumplir con todas sus expectativas y de hecho tras su marcha se ha sabido que Sánchez se ha querellado contra él por prevaricación. Esto es todo lo que se sabe de la breve visita:
El encuentro ha arrancado con tiranteces: “Vengo a ver al Sanchaudillo de España”, con estas palabras se ha presentado el juez peinado en “La Moncloaca”, como él ha llamado a la residencia oficial.
El propio Sánchez ha recibido al juez con la pregunta “¿Le apetece algo? ¿Agua? Café? ¿Un peine? ¿O viene Peinado de casa? Disculpe el chascarrillo, jaja”, tratando de rebajar la tensión.
“No quiero declarar… pero lo que sí puedo hacer es cantaaaaaaaar”, se ha limitado a decir Pedro Sánchez al juez cuando ha empezado el interrogatorio.
A continuación Sánchez ha querido ponerle unos “temazos” en su equipo de música presidencial.
Sánchez se ha acogido a su derecho a limitarse a enseñar fotos de sus vacaciones y a leer sus poemas y sus cartas a la ciudadanía durante el interrogatorio del juez que, finalmente y tras 45 minutos, se ha cansado y ha abandonado La Moncloa sin lograr una declaración.
Antes de abandonar la residencia oficial, el juez ha solicitado un paseo en Falcon de diez minutos “aunque sea sin declarar nada”.
“Bueno, que le vaya pffff… bien. Perdón, me da la risa de otra cosa de la que me he acordado. Que pase usted un buen día, ¿eh? Sin sorpffff… sorpresas y eso. Perdón, que me he acordado de otro chiste y me da la risa tonta”, ha dicho Sánchez al despedirse sin poder aguantar la risa al saber que la querella contra Peinado ya estaba presentada y se haría pública en minutos. “Mira el buzón, peinetas, jajaja”, ha gritado al decirle adiós.
En otro momento de la despedida Sánchez ha bromeado y le ha dicho al juez “Diré que me has violao, jajaja, verás la Montero”.
Feijóo recuerda al juez Peinado que él, como presidente del Gobierno, también puede declarar si es necesario.









