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Felipe VI: “No, claro que no me considero un nepobaby”

ENTREVISTA EXCLUSIVA

En una conversación exclusiva con Xavi Puig y Kike García, directores de El Mundo Today, el monarca español reflexiona sobre sus primeros diez años de reinado, la ultraderecha y el futuro de la Corona. “Yo no nací rey”, ha relatado durante la conversación. “Tuve que trabajármelo mucho, ir a la universidad y esperar mucho tiempo hasta que me tocó serlo y eso me hace entender muy bien los problemas de los jóvenes”.

Se cumplen 10 años de su proclamación como rey, ¿qué es lo que piensa cuando echa la vista atrás?

Pues que no he tenido una sola moción de censura en 10 años, así que humildemente pienso que algo habré hecho bien.

Comparado con otros reinados, diez años es un período corto, podemos prever muchos más años por delante.

Diez años es mucho tiempo, mucho. Yo creo que los españoles no pueden entender lo que significa trabajar diez años seguidos porque según tengo entendido la mayoría se jubilan a los cinco o seis años de trabajo y entonces viven del paro, pero eso un monarca no se lo puede permitir, porque tiene un país a su cargo. Ojalá. Yo hay días que he tenido que quedarme a dormir en el trabajo porque veía que se me hacían las cuatro de la tarde y todavía tenía cosas que hacer.

Eso es fácil porque vive usted en la Zarzuela, que es donde trabaja.

Efectivamente. Es muy difícil conciliar. Lo primero que hago cuando abro los ojos cada día cuando me levanto, a las diez de la madrugada, es pensar en España. De España no se puede desconectar, es muy difícil. España está siempre ahí. Te despiertas y está España y te acuestas y está España. 

¿Cuál es su rutina al empezar el día?

Antes de levantarme, dedico un minuto a visualizar mi día: cómo voy a ejecutar lo que tengo programado, cómo me quiero sentir, cómo deseo que se desarrolle el día. Cuando me levanto, lo primero es tomarme un vaso de agua tibia con limón y después medito con atención a la respiración durante 10 minutos. 

Soy un loco de la productividad, pero la clave es la meditación.

¿Usa algún gestor de tareas?

Comencé con Trello, posteriormente probé Todoist durante un tiempo, pero he vuelto a Trello. Su configuración en tableros, tan visual, me ayuda mucho.

¿Alguna app de productividad?

Ninguna: soy muy visual y cuando quiero desarrollar una idea, la plasmo siguiendo el método tradicional: papel y rotuladores de varios colores. Y mucha cabeza, mucha meditación. A menudo renuncio a desayunar, como en cinco minutos, evito llamadas telefónicas y venga, a trabajar otra vez. Y política de bandeja de entrada cero. Se puede, se puede. Con autodisciplina, se puede.

¿Tiene tiempo libre?

Soy un talibán de la planificación semanal y admito que eso lo hago el domingo por la noche. Sé que es un mal hábito, pero a mí me va bien. Siempre lo digo: lo que no se planifica, no se hace.

¿Cómo logra trabajar cuando está desmotivado?

Fijándome un plazo limitado para la ejecución de cada tarea y planificando algo agradable luego. A veces sólo la idea de haber finalizado un proyecto tedioso y tener el resto del día libre para hacer algo más divertido ayuda. Pero se lo diré de otra manera: España no desmotiva nunca. 

¿Le agobia a veces la cantidad de trabajo?

Sí y no. Me estimula. Hace años sí que me sentía algo abrumado y España se me hacía un poco grande, pero la meditación, la disciplina… Todo eso hace que tu productividad se multiplique. Y por supuesto trabajar todo el tiempo que sea necesario. Si son diez minutos diarios, como si son quince.

¿Tiene algún ritual antes de comenzar a trabajar?

Sí, bloqueo todo, aparto el teléfono y respiro profundamente. Dependiendo de lo que tenga que hacer, también me ayuda escribir una lista de tareas o dormir durante doce horas seguidas.  O una paja, ¿eh? Ojo. Ojo con eso. [Risas]

¿Qué necesita un rey para reinar?

Unos te dirán que necesita templanza y otros te dirán que necesita mano dura. Yo lo tengo claro: mi principal mérito es estar vivo, que no es poca cosa. 

¿Siente que merece el cargo?

Buf. A ver, voy a reconocerlo: tengo el síndrome del impostor. Intento lidiar con ello, ¿eh? Hay días en los que entro al despacho para empezar a trabajar me digo: mi trabajo de hoy consiste en firmar dos leyes, ¿voy a poder? Y al final de la jornada laboral, diez minutos después compruebo todo el trabajo hecho y ahí está. He podido.

A veces tengo síndrome del impostor, pero se supera trabajando.

Hablemos de uno de los grandes asuntos a los que se ha enfrentado la Corona en estos últimos 10 años: su padre, Juan Carlos I. 

Déjeme que le interrumpa aquí. Hay una cosa que una persona tiene que tener clara y es que no se puede permitir tener en su casa a un viejo en culos, con perdón, correteando por ahí pegando tiros al techo con un rifle. Eso no es que no lo pueda permitir un jefe de Estado, es que no lo puede permitir un padre de familia. En culos, con el pene al aire, ¿eh? Disparando al techo y gritando que le traigan un elefante a las cuatro de la madrugada. ¿Quién aguanta eso? Eso es okupación.

¿Juan Carlos I se paseaba desnudo por el palacio de la Zarzuela?

Retire eso inmediatamente. Está usted injuriando gravemente a la Corona.

Hablemos precisamente del delito de injurias a la Corona.

Bueno, a ver, hablemos. Si usted se atreve a hablar.

Es una ley anacrónica que…

¿Me está llamando usted anacrónico? Cuidado que eso es delito. ¡Cómo se atreve! [Risas] Es broma, es broma. Somos muy bromistas los borbones, como puede ver. No tengo problema alguno en hacer broma yo mismo o en ser objeto de las mismas, aunque hay gente que se pasa. No entiendo por qué un cómico debería hacer broma con una minoría como somos los borbones, que somos muy poca gente, muy poquita cosa y no con otros colectivos poderosos como los mariquitas, con perdón, o los enanos. O las mujeres. Pero claro, resulta que ahora eso no se puede, ahora lo que la gente quiere hacer son chistes y rimas con los borbones. Pues no lo entiendo porque yo siempre me he llevado muy bien con los enanos y siempre les he hecho bromas muy graciosas. de hecho aquí en Zarzuela tenemos varios precisamente porque son muy útiles. También es una forma de que el palacio parezca más grande. Pones al enano en un salón y de repente… uf, es Versalles.

Precisamente, el rapero Pablo Hasél fue condenado por una rima tan sencilla como “Los borbones son unos ladrones” y…

¡Ahhhh, policíaaaaa!! [Su Majestad se levanta y empieza a correr en círculos hasta que el secretario general de la Casa del Rey le tranquiliza] Disculpe, es que aquí tenemos un miedo atroz a las rimas. Ahora me enterado de que Valtonyc, ese rapero que estaba huido en Bélgica ha regresado a España. ¿Quién me protege a mí o a mi familia? ¿Cómo sé que no se va a colar en mi casa a tirarme una rima a la cara? Estamos pasándolo muy mal, francamente. Mi mujer no duerme, tiene unas pesadillas horrorosas. Dice que cierra los ojos y ve gorras del revés.

¿Se podría decir que le duele España?

Sí, me duele España. Sobre todo después de una comida copiosa.

No se pregunta sobre la corona en el CIS.

NS/NC.

¿Cómo ve la política actual en España? Una de las lacras es la renovación del Poder Judicial, asunto en en el que podría usted haber intercedido.

¡Y lo hice! Hubo un día en el que me sentí especialmente productivo y le dije a Ramiro, uno de mis ayudantes, le dije: “te me traes un bebé y el espadón viejo que tenemos en la salita azul, al lado de los jarrones, que lo voy a partir por la mitad para ver quién es la madre de verdad”. Y se rieron de mí pero no me trajeron al bebé ni nada. Me hubiera gustado darle una lección a esos políticos de cómo se hacen las cosas. Yo es que soy un loco de la productividad, ya digo.

Se comenta de usted que tiene más afinidad con la derecha que con el progresismo. Aunque desde sectores de la ultraderecha se le considera tibio.

Yo en política no me meto. Lo que sí veo es que siempre se habla de ultraderecha pero nunca de ultraizquierda y digo yo que también habrá, ¿no? Lo que pasa es que la gente está muy ideologizada. Hoy en día hay una polarización tremenda y yo lo que pienso es que lo suyo es ni una cosa ni la otra, sino dejar las cosas como están, como eran antes. Vaya, lo normal.

¿Qué opina de los españoles que consideran que el país debería ser una república?

Preferiría que no usara ese término porque me resulta muy ofensiva la palabra con erre. 

Perdón.

En el fondo es un problema económico, como todo. Por supuesto, entiendo plenamente que los ciudadanos españoles perciban que una parte de su dinero está destinada a sustentar a la Familia Real, pero si lo consideramos detenidamente, somos más asequibles que Netflix, por ejemplo. Básicamente, los españoles están suscritos a la Corona. Y como todo servicio de suscripción existente, es imposible darse de baja. La Corona es como un gimnasio que pagas y al que no vas nunca, pero está ahí.

Tiene un español preferido?

No, todos, todos. Me gustan los 47 millones. Todos son mis niños.

Pero si tuviera que elegir…

Ramonchu Ruipérez Morán, de Cuenca. Por decir uno. O Esther Gombrén García, de Lugo, que también me gusta mucho porque tiene mucha retranca. Pero ya digo, hay muchos, muchos. Yo los quiero a todos por igual.

¿Incluidos los catalanes?

Bueno. [Risas] 

¿Objetivos de futuro?

A ver, se vienen cositas.

¿No puede adelantarnos nada?

Lo voy a decir: me gustaría invadir Francia. Es un asunto pendiente de España, un viejo sueño.

¿Qué consejo le dará a Leonor cuando le toque a ella reinar?

Bueno, para eso falta mucho, ¿eh? A mí me queda mucha cuerda. A ella la veo muy junior aún. Realmente siento un gran amor por Leonor y también por la otra, pero a las nuevas generaciones las veo un poco…  Yo soy más como mi padre, un emprendedor. Y eso en España lo que hace es despertar envidias y recelos. En España es imposible emprender porque está llena de hijos de puta y trabas administrativas. Yo en cuanto pueda me voy a Andorra.

Gracias.

Gracias a vosotros por invitarme. A mi mujer le encantáis, no se pierde ni un solo episodio de La Pija y la Quinqui.