El Papa se rompe
El Papa Benedicto XVI sufrió el pasado viernes un resbalón en su chalé de Les Combes (valle de Aosta), donde acostumbra a descansar de Dios y de los suyos. El suceso ha propiciado un intenso debate en la comunidad eclesiástica porque “muchos fieles ya no miran al Papa con la devoción de antes. Saben que está roto y ya no les hace la misma ilusión” reconoce su portavoz, Federico Lombardi. Los peritos examinan las causas del resbalón -que se atribuye a “una concatenación de fallos”- y de momento el Papa es duda para las próximas misas.
El Estado del Vaticano lleva años seleccionando embriones para asegurarse, en un futuro, nuevos católicos. El mismo Papa bendice una a una las “placas de San Petri” sobre las que trabajan los investigadores a los que instruye y selecciona Su Santidad, que se ocupa de que sean capaces de detectar y rechazar a simple vista “aquellas almas que, tarde o temprano, se apartarían del camino del Señor”.

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