
Adrián Nuño la emprendió ayer contra un repartidor cuando éste le entregó la pizza que supuestamente habÃa solicitado por teléfono. Aunque el agresor admite que iba “un poquito borracho” cuando se encaró con el joven pizzero, se queja de que él habÃa llamado al teléfono que vio en un folleto de propaganda “porque ponÃa claramente que tenÃan hawaianas grandes por 23 euros y yo no leà nada de pizzas ni de tonterÃas. Sólo me extrañó que me dijeran que en media hora la tendrÃa en casa y que si no estaba caliente me enviarÃan otra sin cargo”. Nuño lleva años pidiendo servicios a domicilio “y nunca me habÃan traÃdo chorradas con piña al pedir una exótica”.