En verano, los pobres como una rata no podéis permitiros instalar aire acondicionado. Sin embargo, existen multitud de técnicas para mantener tu casa fresca. Te proponemos algunas.

Pon tu piso a 120 kilómetros por hora y baja las ventanillas.

Los pies de las mujeres siempre están congelados. Monta una zapatería femenina en casa.

No hay nada más refrescante que un buen gazpacho. Llena la bañera de este delicioso plato y sumérgete en ella todo el día.

Haz un Walt Disney: pide que te criogenicen en el congelador de casa y que te despierten en noviembre.

Sustituye las bombillas incandescentes por Calippos.

Si tienes hijos, aprovecha el periodo vacacional para obligarles a abanicarte todo el día si quieren jugar diez minutos diarios a la consola. En caso de que te denuncien por explotación infantil, serás la única persona en el juicio que no vaya sudada, y eso da muy buena impresión.

Dile a tu pareja que quieres el divorcio. Eso le sentará como un jarro de agua fría, muy refrescante en los días más calurosos.

Vestíos todos como personajes de Frozen. La sugestión puede ser tan fuerte como para llegar a creer que vives en un sitio frío.

Cómprate un grajo y átale unos pesos en las patas. Dicen que cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo.

Si tu vecino tiene aire acondicionado, tira las paredes que separan las dos viviendas. Seguro que a ellos no les importa. Vivir en un loft está de moda.