“El jaque hace el cariño”. Eso es lo que han debido de pensar las treinta fichas restantes de un tablero de ajedrez al enterarse de que la reina de blancas y el rey de negras mantenían relaciones sexuales en secreto. Tras mucho tiempo yéndose a las esquinas del tablero, escondidas detrás de una torre, las dos figuras han engendrado el primer peón mulato de la historia confirmando las sospechas de la mayoría de las fichas.

“Me parece una irresponsabilidad”, asegura uno de los caballos negros visiblemente molesto ante la presencia de esta pieza que no encaja. Muchos consideran que la presencia del peón mulato lo único que hará es viciar todavía más el ya de por sí tenso ambiente que se vive en el tablero. “¿En qué bando va a luchar ese crío?”, se pregunta una torre blanca. “¿En qué casilla va a empezar las partidas?”, insiste preocupada.

Aunque la mayoría ve con preocupación la llegada de este particular peón, algunos creen que en el futuro podrá ser rey y unir a las dinastías blancas y negras bajo la misma bandera. “Confío en que el mulato sea el encargado de poner paz”, dijo un agonizante alfil negro antes de morir a manos de un rival blanco. Sin embargo, fuentes cercanas al tablero apuntan que la tensión provocada por el ‘affaire’ entre los dos monarcas podría ser la causante de siglos de enfrentamientos.

Ahora, todas las miradas están puestas en la reina de negras y el rey de blancas. Si ellos empezasen a tener hijos también, pronto podría haber todo un ejército de piezas mulatas que pondría el tablero patas arriba. “Toco madera para que esto no pase”, sentencia un alfil negro tumbando con la cabeza a una pieza enemiga.