Esta mañana, la Fiscalía ha llamado a declarar al historietista barcelonés Francisco Ibáñez Talavera, acusándole de haber espiado a más de una veintena de españoles que habitaron o frecuentaron el número 13 de la calle Rue del Percebe entre los años 1961 y 1984.

Para armar este caso, el fiscal Alfredo Bonilla ha mostrado al juez un dossier de 352 páginas a todo color, obtenidas con la colaboración de la TIA, que acreditan el espionaje reiterado por parte de Ibáñez a la mencionada comunidad de vecinos. “No sólo ha vulnerado la intimidad de estos individuos, sino que ha atentado también contra su derecho al honor, difundiendo los episodios más bochornosos de estas personas y sus instantes de mayor bajeza moral”, informa Bonilla, haciendo especial hincapié en cómo el acusado se lucraba vendiendo dicha información a la prensa escrita.

El magistrado ha llamado a declarar a los antiguos habitantes del edificio en calidad de testigos, aunque a día de hoy todos ellos se encuentran en paradero desconocido. Según los vecinos del barrio, la tienda de ultramarinos de Don Senén desapareció hace unos años, probablemente a causa de la gentrificación. Un destino similar parecen haber corrido la dueña de la pensión Rita, el pintor Manolo o el presunto delincuente don Ceferino Raffles. El fiscal Bonilla considera lógico que todos estos personajes hayan decidido alejarse de la luz pública tras el escarnio al que fueron sometidos por culpa de Francisco Ibáñez, a quien muchos ya denominan “el gran paparazzi español”.

El asunto ha causado gran sorpresa entre los seguidores de Ibáñez, que califican las actividades de éste de “gamberrada padre” y se equiparan a las fechorías de Billy “El Horrendo”, Simón “El Escurridizo” o la Banda de Matt’usalén.