Carles Puigdemont ha atracado a cara descubierta una sucursal del Deutsche Bank en la Bismarckstrasse de Berlín esta mañana. A las 9:03, hora local, el expresident irrumpía en el banco al grito de “¡Dadme todo el dinero! ¡La ley alemana me ampara!”.

El director de la oficina, Bruno Müller, explica que no es la primera vez que Puigdemont les atraca. “Desde la resolución sobre su extradición está un poco subidito”, explica. Algunos testigos afirman haber visto al catalán robando motos o rompiendo escaparates para llevarse televisores de plasma.

Varios miembros de su partido se muestran inquietos por la actitud de su líder. “Asusta que esté embriagado por la sensación de impunidad, pero no tenemos otra alternativa para la investidura”, reconocía un alto cargo del PDCat.

En su cuenta de Instagram, Puigdemont ha subido fotografías del tatuaje que se ha hecho en el pecho con el lema “Thug Life”. También ha sido visto deambulando por los barrios más peligrosos de Berlín, rodeado de un séquito de admiradores a los que, según los rumores, estaría enseñando a hablar catalán. Mientras tanto, su abogado, Jaume Alonso-Cuevillas, reconoce que habló con él ayer y Puigdemont le dijo que ya no requería sus servicios. “Me arrojó varios fajos de billetes a la cara, me dijo ‘Seguim!’ y se fue mascando chicle en actitud chulesca”, relata.

La policía alemana no sabe cómo actuar. “Hace unas semanas le dimos la razón”, explica un comisario. “Sería muy vergonzoso cambiar de opinión ahora”, justifica. Y añade que lo que más les asusta es la posibilidad, sugerida por los servicios de inteligencia, de que Puigdemont se plante en Londres con una Harley para llevarse en sidecar a Julian Assange.