Admitiendo que “no ha sido una sorpresa y el resultado confirma nuestras sospechas”, investigadores del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) han publicado un estudio este miércoles afirmando que hay un vínculo directo entre los videojuegos violentos y experimentar grandes dosis de esparcimiento.

“Podemos decir, con absoluta confianza, que cualquier adolescente, o incluso cualquier adulto, que juegue a videojuegos violentos corre el riesgo de divertirse a lo grande”, ha afirmado Margarita Ruipérez, investigadora del CIS, añadiendo que “los datos señala que cuanto más explota la cabeza del muñeco al que se dispara, más satisfactorio es para el que dispara”.

“Hasta ahora podría pensarse que las risas de gozo al reventar la cabeza de un contrincante en un videojuego podrían deberse a motivos ajenos a la violencia, pero lo cierto es que hay una relación de causa-efecto innegable”, explica la investigadora.

Ruipérez ha añadido que los efectos psicológicos a largo plazo de pasarlo bien, estando entretenido y haciendo algo completamente inofensivo y que permanece sólo en un plano ficticio e hipotético, son todavía desconocidos.

Los autores del estudio han admitido que todavía no conocen los motivos complejos por los que los humanos muestran esa natural inclinación a divertirse.