Esta semana se ha inaugurado en España la localidad de Panda, bautizada así en homenaje al coche de la marca Seat. Situada en la Sierra de Guadarrama, la villa cuenta con 5.000 plazas y, al igual que las primeras versiones del automóvil de 1980, dispone de tres accesos, dos en los laterales y uno en la parte posterior.

En la tarde de ayer se llevó a cabo el acto de entrega de las llaves, que recogió el alcalde Alfredo Campillo. “La inauguración está yendo sobre ruedas”, declaró entusiasmado. La localidad, sencilla pero ideal como segunda opción de residencia para una familia, ofrece un espacio versátil, de acabado austero, direcciones fáciles de manejar por su pequeño tamaño y ambiente con olor a pino.

Hacia el final del día hubo que lamentar una pequeña rozadura en la parte externa del pueblo, pero tras el disgusto el alcalde reconoció que era “algo normal” a lo que había que empezar a acostumbrarse. “Es pequeño pero fiable: te puede durar trescientos o quinientos años tranquilamente, dependiendo de la caña que le des”, explicó Campillo en referencia al pueblo.

Panda se suma a los numerosos homenajes de España a su fabricante de automóviles, que se concretaron en la creación de localidades como León, Toledo, Ibiza, Marbella o Altea, entre otros muchos enclaves de inspiración automovilística. En los años cincuenta, en honor al Seat Teruel, se habló de crear también una población con su nombre pero, finalmente, los responsables del proyecto echaron el freno porque el modelo no pasó de ser un mero prototipo. Panda era, según admite el Gobierno, “la gran asignatura pendiente”.