El Tribunal Supremo ha rechazado este viernes el recurso del exvicepresidente catalán Oriol Junqueras contra la decisión del juez Pablo Llarena de mantenerle encarcelado al entender que existe riesgo de que lidere el ala catalana de la mara ‘Salvatrucha’ a la que, según la Fiscalía, se ha afiliado durante su estancia en la cárcel de Estremera, como muestra el enorme tatuaje que se ha hecho en la frente. “El tatuaje me lo hicieron mis compañeros de celda y yo no sé lo que significa, pero quería encajar y mostrar buen comportamiento”, ha declarado Junqueras después de que el tribunal le interrogara sobre su simbología.

“La lágrima de la mejilla sí que me la hice para recordar a mi hermano Puchi Puigdemont, a quien debo ‘cohetar’ por ser un rata, pero a nadie más”, ha declarado Junqueras, insistiendo en que desconoce por completo qué es una ‘mara’.

El boicot a la cocaína catalana en el resto de España ha reforzado el negocio de las bandas latinas. Empresas tradicionales como Narcotraficants de Campdevànol o La coca de llardons de la Tieta han perdido entre el 80 y el 90% de las ventas y la Fiscalía cree que Junqueras podría tratar de recuperar el terreno infiltrándose en ellas o tratando de catalanizar e independizar a las maras presentes actualmente en Barcelona.

Aunque éste ha insistido en la vía del diálogo, el Supremo ha preferido extremar las precauciones de dejar en libertad al ‘carnicero de Estremera’, apelativo que han usado para referirse al político. “Con Pablo Mascamadres apostamos por la vía de los pactos y al salir a la calle mató a una persona a navajazos y arrastró a una anciana la motocicleta”, ha detallado Llarena para justificar la negativa a dejarle en libertad.

Según el Supremo, el político catalán también se habría afiliado en la cárcel al grupo de los supremacistas blancos, a los Latin kings, a la Gürtel y a la banda afroamericana W/S 83 Ganster Crips, pese a que no hay ningún otro miembro en prisión y Junqueras ni siquiera es negro.