La difusión de las imágenes que se han enviado a los medios en ocasión del 50 cumpleaños de Felipe VI, donde aparecen retratadas escenas cotidianas del monarca y su familia, no ha tardado en generar reacciones. Entre ellas, la de sus propios padres, los reyes eméritos don Juan Carlos y dona Sofía, asombrados al comprobar que su hijo vive “en la más absoluta miseria”.

“Viven completamente dejados de la mano de dios, comiendo sopa en una especie de chabola forrada de madera como un ataúd, las niñas poniendo muecas de dolor”, comentaba Sofía de Grecia sin apenas contener el llanto. El rey emérito ha preguntado a su hijo “dónde están las mujeres, dónde están los amigos, las piezas de caza colmando la mesa del comedor, adónde se fue la alegría”. La presencia de un extraño oso con chubasquero en el recibidor “que parece cogido de la basura”, un perchero “de esos que se ven en Wallapop por cinco euros” o la vajilla “que regalaba el Santander en 1985” han llevado a los padres de Felipe VI a plantearse una llamada a los servicios sociales.

La decoración y la comida se suman también al comportamiento errático y “preocupante” de Su Majestad, según fuentes cercanas a sus progenitores. “Se queda mirando al vacío durante los trayectos en coche, revisando papeles en los que, ampliando la imagen, ves que se repiten frases sin sentido una y otra vez, y luego las niñas lo imitan recitando la tabla periódica compulsivamente… algo raro ocurre en esta casa”, insisten preocupados don Juan Carlos y dona Sofía.

El entorno de Felipe VI sospecha que la publicación de estas imágenes es “una velada llamada de auxilio” promovida desde el equipo de asesores de La Zarzuela. Su Majestad, sin embargo, ha negado las sospechas tajantemente por vía telefónica mientras se oía a su hija al fondo susurrando “Berilo Be, valencia dos, metal; magnesio Mg, valencia 2, metal; calcio Ca, valencia 2 metal”.