Las alarmas saltaron el pasado martes al comunicar Televisión Española que había encontrado en la nueva generación de Operación Triunfo 2017 “la mejor fórmula para acudir a Eurovisión 2018 en Lisboa, con una propuesta de éxito que genera ilusión entre los espectadores y seguidores del Festival”. El anuncio confirmaba que el ganador de esta edición sería el representante español en Eurovisión, motivo por el cual todos los concursantes han decidido abandonar para no convertirse en el nuevo Manel Navarro.

“No me dijeron que esto iba a pasar, no quiero jugármela”, señala Agoney Hernández, uno de los aspirantes más jóvenes “y con demasiada vida por delante como para inmolarme de esta manera”. Hernández ha explicado que tanto él como sus compañeros tuvieron la tentación de empezar a desafinar adrede con el fin de “perder lo antes posible y salir de aquí”. La estrategia, sin embargo, se descartó cuando Amaia apuntó que “igual lo que quieren es precisamente esto, que demostremos que sabemos hacer gallos y que somos perfectos para Eurovisión”.

Las deliberaciones de los concursantes, interrumpidas por ataques de llorera y gritos de “¿Por qué nos hacen esto?”, terminaron en una suerte de motín y ahora la productora Gestmusic tendrá que reconsiderar la propuesta de Eurovisión si quiere conservar a los aspirantes en la academia.

“Comunicamos mal la noticia: el que irá a Eurovisión será el que pierda el concurso”, aclaraba un portavoz de RTVE. La rectificación, por el momento, no ha hecho más que acrecentar el miedo de los “triunfitos”.