El presidente del gigante farmacéutico Pfizer, Ian Read, ha sido sorprendido esta mañana tosiendo en el metro de Nueva York para contribuir supuestamente al aumento de resfriados y potenciar las ventas de la compañía. Aunque el directivo niega estas acusaciones y asegura que “simplemente utilizo el metro como cualquier ciudadano de a pie y toso a veces como cualquier ciudadano de a pie”, son decenas las personas que aseguran que el empresario “acerca su cara a la tuya y te tose encima con premeditación y alevosía”.

“No es verdad pero, si lo fuera, sería un ejemplo para todos: siendo presidente de Pfizer no tendría por qué renunciar a su coche de empresa para coger el metro, y si lo hiciera estaría sacrificándose para ayudar al departamento de ventas”, argumenta entre estornudos un portavoz de la marca. Las ventas de medicinas contra el resfriado fabricadas por Pfizer han aumentado un 6% en las últimas tres semanas, coincidiendo con los primeros estornudos de Read.

Con el objetivo de atajar los rumores, el presidente de Pfizer ha convocado a los periodistas esta tarde frente a la sede de la compañía, junto a un descampado a merced de las inclemencias del tiempo, donde ofrecerá una rueda de prensa que se prevé larga. “Hace frío y viento estos días en nuestras instalaciones, les recomendamos tomar Advil para prevenir y tratar los síntomas de la gripe y el resfriado”, avisa la compañía.

No es la primera vez que una multinacional farmacéutica se ve envuelta en una polémica de similares características. En 2014, se descubrió que el restaurante mexicano “Fuego Loco” estaba financiado enteramente por Novartis como excusa para potenciar las ventas de un medicamento contra la diarrea. Y dos años más tarde, el loco que gritaba en Central Park que el fin está cerca confesó ser un actor contratado para que se vendieran más antipsicóticos.