Deteniéndose por completo como un animal asustado tras escuchar un ruido al otro lado de la puerta, un vecino de Barcelona ha esperado pacientemente en su casa, a oscuras, a que el vecino terminara de entrar en su piso para poder salir él sin verse obligado a abrir su boca y decir “Hola” y mantener una mínima interacción humana, según han informado fuentes cercanas.

“Espera un segundo, espera, hay alguien…”, se ha dicho a sí mismo afinando el oído al máximo y analizando con detenimiento los pasos de su vecino y el sonido de su cerradura. También, según las fuentes, habría contenido la respiración para no hacer ningún ruido y no delatar su presencia.

“Aún no, aún no salgas… espera, espera… vamos, vamos, hijo de puta, que tengo prisa”, ha dicho mientras permanecía completamente a oscuras, contemplando la puerta cerrada de su hogar como si pudiera ver a través de la misma y sujetando sus llaves con fuerza para que no produjeran sonido.

A última hora, la pobre alimaña ha determinado que ya era seguro salir y ha abandonado su madriguera como un animalillo indefenso sólo para encontrarse con otro vecino esperando el ascensor y verse condenado a compartir 40 segundos de trayecto con él.