Hoy te traemos unos cuantos consejos para convertir tu hogar en un oasis de feminismo en medio de este desierto heteropatriarcal que es la sociedad actual. Si quieres conseguir la vivienda ideal para una mujer moderna e independiente del siglo XXI, presta atención a nuestro “mansplaining”.

Nada de puertas. Si colocas una puerta en tu vivienda cualquier hombre podría cederte el paso para que entres antes que él. Ese hueco rectangular no es sólo una puerta abierta hacia el interior de tu casa. Es también una puerta abierta a posibles micromachismos.

Cambia el buzón. ¿En serio quieres tener en tu fachada una ranura en la que cualquiera pueda introducir objetos de manera invasiva? Esa metáfora cipotuda ya huele a cerrado. Instala un modelo con dispositivos táctiles. Si el cartero quiere que tu buzón se abra, tendrá que ganárselo acertando con la combinación de estímulos adecuada.

Ten siempre a mano tu “empoderador”. Nos referimos al mando a distancia de tu televisor. Disfruta de la sensación de control. Tú manejas las riendas de tu vida. Tú decides qué, cuándo y con qué volumen.

Asegúrate de que tu casa sea compatible con el lenguaje inclusivo. Convierte tu cocina en un monumento a la paridad. Guarda en un mismo espacio el pimiento y la pimienta, las patas del pato, los platos de plata. Pon la sal al sol y, en caso de duda, termina los nombres en “e” para que todo, además de inclusivo, lo sea inclusive.

Hazte con un aliado feminista. Ya lo dice la sabiduría popular: Quédate con quien te haga reír. Pocas cosas hay tan hilarantes como un “aliado” apoyando tu causa y pidiéndote perdón por tener pene. ¡Y son gratis! Si los perros se regalan en la perrera, los aliados feministas te los regala Twitter.

Busca otros usos para la cera de depilación. Se acabó ese doloroso sistema de opresión machista. Si quieres amortizar la cera que aún tienes en casa, puedes embadurnar con ella tiras de papel para atrapar a moscas y mosquitos. Si lo que se cuela en tu hogar es una rata, aniquílala con tus tacones de aguja. Ya es hora de emplearlos para torturar a alguien que no seas tú.

El cuarto de menstruar. Un símbolo de la feminidad como la menstruación necesita toda una habitación consagrada a ello. Nos gustaría poder explicar con todo detalle las peculiaridades de esta estancia, pero lo que pasa en el cuarto de menstruar, se queda en el cuarto de menstruar.

Customiza la tapa de tu váter atándole un hilo que, mediante una polea, accione el gatillo de una escopeta que volará la tapa de los sesos de cualquier machirulo que intente dejarla subida. No te preocupes por las manchas de sangre: Tu aliado feminista las limpiará gustoso.