Quejándose de que, al dejarla a solas, llora y se pone nerviosa, el Rey Brujo, soberano de Angmar en tiempos pasados y Señor de los Nazgul, ha expresado esta mañana su malestar a los periodistas porque la mayoría de los restaurantes no permite la entrada a la repulsiva bestia alada que tiene por mascota. “Es casi como un dragón guía pero lo tengo que dejar aquí afuera, es muy injusto”, se queja el Espectro, que siempre entra a los establecimientos a preguntar a los camareros si puede guardar a la bestia bajo el mantel “porque no hace nada y se porta muy bien”.

“El pobrecito se queda en la puerta y algunos niños juegan con él pero otros le tiran piedras”, lamenta el Hechicero, que reconoce que algunos camareros se muestran amables y le sacan un bol de agua “aunque en realidad eso es aún peor porque él come pequeños orcos o cabras”.

Dolores Parmalat, directora de la asociación animalista PETA en España, ha emitido un comunicado esta mañana defendiendo que los locales de concurrencia pública, “aún reconociendo que son empresas privadas y pueden establecer sus propias normas”, deberían permitir la entrada de mascotas “especialmente cuando son esenciales para la movilidad de su dueño, como es el caso del Rey Brujo, la Lanza de Terror En Mano de Sauron, que surca los cielos sobre sus inmundos lomos”.