La inestabilidad política generada en Cataluña tras el referéndum y la posibilidad de una declaración de independencia el lunes han empujado a la Iglesia a trasladar, más de un siglo después del inicio de las obras, el templo de La Sagrada Familia a Alicante, donde será finalmente completado una vez se transfiera todo el inventario de tochos, piedras, santos y obreros.

“La decisión no afectará a los visitantes ni a los barceloneses, que podrán seguir visitando el monumento, sólo que ahora en vez de avanzar en las obras se irá retrocediendo conforme se vaya desmontando piedra a piedra para su traslado a la plaza Gabriel Miró de Alicante”, han explicado los responsables de la Sagrada Familia, que confían en completar el proyecto de mudanza para 2045. Desde la Iglesia, culpan al proyecto independentista de los retrasos en la construcción.

Doscientos turistas japoneses ya han sido trasladados en autocares a Alicante, donde esperan que empiecen las obras para hacer fotos.