El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, ha confirmado esta tarde que el club blanco podría trasladarse a Cataluña si el conflicto en esta comunidad autónoma no se resuelve en las próximas semanas de forma pacífica y consensuada. El estadio Santiago Bernabéu, situado en la Avenida de Concha Espina número uno de Madrid, podría ocupar en unos días “una zona emblemática de Barcelona” si no se hace nada para evitarlo, humillando así de forma irreparable a la afición barcelonista.

La amenaza de la directiva del Real Madrid ha logrado contagiar el miedo entre los sectores del independentismo catalán más radical. “No harían eso, sería una tortura también para ellos”, apuntaba la diputada del Parlament Anna Gabriel. Sin embargo, las dudas han calado en su entorno, pues también se dijo en su día que no se produciría la fuga de empresas catalanas que está teniendo lugar estos días.

“Entendemos que ningún aficionado catalán quiere la presencia del Real Madrid en su territorio y que ningún ideal político compensaría este escenario”, ha declarado Florentino Pérez, insistiendo en que “no es lo que queremos hacer” pero reconociendo también que “no nos temblará la mano” si se trata de mantener la unidad de España.

Tras el anuncio, el líder del PSOE, Pedro Sánchez, ha declarado que “la aplicación del artículo 155 de la Constitución debería bastar para restablecer el orden”, tildando de “cruel e innecesario” el traslado a Barcelona del Real Madrid, que según él constituiría “un innecesario ensañamiento con el pueblo catalán, también con los que quieren quedarse en España”. Incluso desde el Ejecutivo de Mariano Rajoy se traslada la voluntad de “ser prudentes” y se reconoce que cumplir esta amenaza podría resquebrajar aún más la convivencia dentro y fuera del territorio catalán.