Volver en septiembre era uno de los objetivos del equipo del programa El Hormiguero desde hacía un tiempo, según advirtió el pasado mes de mayo la agencia de inteligencia estadounidense. Unos documentos filtrados por El Periódico confirman que la CIA consideraba este espacio una “célula activa del entretenimiento” y creía, por tanto, que Pablo Motos podría irrumpir de nuevo en la pequeña pantalla tras un breve periodo de tregua.

La agencia central de inteligencia estadounidense trasladó su aviso al jefe del ejecutivo español hace meses. Incluso alertó del alto riesgo que comprende la franja de las 21 y las 23 horas en el canal Antena Tres, pero en España las autoridades no se tomaron en serio el aviso. “Recibimos muchos mensajes así cada día”, asegura la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, que conoce muy de cerca la naturaleza de este programa en el que se la hizo bailar.

En las redes sociales, hace apenas dos semanas, una cuenta de Twitter asociada al programa anunciaba su regreso inminente a la parrilla televisiva. “Vamos a volver con más fuerza que nunca y con sorpresas que nadie se espera”, se podía leer en una de las amenazas. El Ministerio del Interior y las fuerzas policiales decidieron ignorar el aviso.

Desde la CIA aseguran que llevan años alertando de experimentos sospechosos en el plató de El Hormiguero, experimentos que a menudo se llevan a cabo con materiales inflamables. Hasta el momento, Pablo Motos sigue considerándose “una amenaza muy pequeña, de muy baja intensidad”.