Después de que un sismo de magnitud 7,1 haya sacudido este martes el centro de México provocando el fallecimiento de al menos 217 personas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha convocado una reunión de urgencia para preguntar a los expertos si el muro que ordenó construir en la frontera con el país vecino está intacto. “PEDÍ QUE FUERA UN MURO ROBUSTO Y ESPERO QUE HAYA ESTADO A LA ALTURA”, ha dicho el mandatario esta madrugada sin interesarse en ningún momento por nada que no tuviera relación directa con el muro en cuestión.

Aunque su equipo se ha comprometido a entregarle un informe de daños esta misma mañana, lo cierto es que el muro de Trump no se ha llegado a construir aunque parece que el presidente da por hecho que el proyecto se llevó a cabo. Tras sopesar varias opciones, el gabinete de la presidencia ha decidido responder a Trump que el muro está perfectamente. Cualquier otra respuesta desencadenaría una crisis.

“ESTE TERREMOTO ES UNA PRUEBA QUE NOS MANDA DIOS. UNA PRUEBA DE QUE EL MURO QUE SEPARA EEUU DE LAS AMENAZAS EXTERIORES ES FUERTE”, ha comunicado Donald Trump a través de su cuenta de Twitter esta mañana. “DEMOS GRACIAS A DIOS PORQUE NO HA OCURRIDO NADA MALO”, ha agregado. También ha reconocido que la crisis del terremoto le ha mantenido en un estado de nervios considerable. “LA INTEGRIDAD DE NUESTRO TERRITORIO SE VIO AMENAZADA, PERO EL MURO RESISTIÓ”, ha concluido.

Finalmente, Trump ha pedido a su equipo que eleve “UNOS METROS MÁS” el muro con la frontera con México “PORQUE AHORA HABRÁ MÁS MEXICANOS INTENTANDO SALTAR”.