Momentos desagradables los vividos esta mañana en una tintorería del centro de Madrid. La jornada transcurría con normalidad hasta que el dependiente descubrió que un cliente le había sido infiel al encontrarse la grapa de otra tintorería en una americana.

“Cuando vi la otra etiqueta me puse tan nervioso que se me cayó la americana al suelo y se ensució más”, relata Elías Campillo, dependiente de Tintorasa. “Últimamente se comportaba de manera extraña y estaba algo esquivo, pero esto no nos lo esperábamos”, se sincera todavía consternado por los hechos.

El cliente, P.R.S., llevaba 15 años de relación con el comercio. “Teníamos nuestros altos y bajos como es normal, pero nunca imaginé que fuera capaz de una cosa así”, insisten desde la lavandería.

Ante la prueba, el cliente no ha podido hacer otra cosa que derrumbarse y reconocer que sí fue a la otra tintorería, aunque ha añadido que sólo lo hizo una vez y no significó nada para él. Más tarde ha confesado que ese día había bebido, que se encontró con ella y que, cuando se quiso dar cuenta, ya se estaba quitando la ropa. “Será difícil seguir confiando en él”, lamentan desde Tintorasa. “Esta mancha en nuestra relación es de las que no se pueden quitar”, apuntan decepcionados.

Las relaciones entre comerciantes y clientes suelen deteriorarse en los meses de verano. Esta mañana también se ha podido saber que la compañía aérea Ryanair no ha dejado subir al avión a un cliente que llevaba una maleta con la cinta de facturación de Iberia en el asa. “No pedimos exclusividad, pero sí un mínimo de respeto”, han informado.