Has conocido a alguien, os habéis gustado y habéis quedado para cenar. Todo parece que va sobre ruedas. ¿Seguro? Hay pequeños detalles que podrían indicar lo contrario. Te explicamos algunos de ellos para que detectes rápidamente si la cita no está yendo tan bien como crees.

Evita establecer contacto visual contigo, poniéndose las manos delante de los ojos a modo de visera.

Tiene el teléfono móvil encima de la mesa, con el número 11 marcado. Su dedo índice reposa tembloroso sobre el número 2.

Tu cita nunca llegó a aparecer.

Ha ido al servicio con el bolso, la chaqueta y las llaves del coche. (BONUS EXTRA: con las llaves de TU coche).

Le has pedido que tire de tu dedo para después soltar un pedo.

El camarero le ha preguntado “¿Qué desea?” y ha contestado “No estar aquí” (Y no hay ningún plato que se llame así).

Has preguntado si votó a UPyD, porque tiene pinta de ser votante de ese partido.

Ha atendido una llamada de urgencia que hace que tenga que irse. La llamada la ha contestado con un plátano haciendo las veces de teléfono.

Necesitan que vaya al hospital a realizar un transplante de corazón urgente. Te había dicho que trabaja en un Bershka.

Al decirte su apellido ha añadido: “Sí, de esos Bretón”.

Ha pronunciado la frase “De Franco sólo se ha contado lo malo”.

Te ha pedido matrimonio sólo porque los dos habéis pedido el mismo entrante, y cree que es “una señal”.

Se ha presentado a la cita con sus padres.

Reconoce que quedó contigo porque le hizo gracia que te llames igual que dos de sus gatos.

Ha formado la palabra “HELP” con los macarrones y ha hecho gestos raros con la mirada al camarero.

Antes del segundo plato te pregunta si deberíais establecer ya la “palabra de seguridad”.

En más de una ocasión ha confundido tu nombre y te ha llamado Exuperancia.

Le has dicho “tenemos que vernos más” y te ha contestado “antes me saco los ojos con dos cucharillas de postre”.

Insiste en decir “fin de la cita” después de cada frase.

Es Eurofan.