Tras declarar su intención de aprovechar el encuentro con el Papa para confesarle “ALGUNAS COSAS”, Donald Trump lleva ya casi veinte horas arrodillado ante el pontífice, que lucha por mantenerse despierto, según han informado fuentes del Vaticano. La visita, que se preveía breve, se ha demorado más de lo previsto porque, aparentemente, el mandatario americano ha necesitado más tiempo del que se esperaba y, además, ha sido él quien ha pedido al emisario de Dios “SACAR TODO EL MAL QUE LLEVO DENTRO”.

Según las fuentes, Trump le comentó al Papa Francisco entre lágrimas que necesitaba explicarle “UNOS ASUNTOS SOBRE PIPÍ Y PROSTITUTAS DEL ESTE” al Altísimo y pidió hablar con él directamente “SIN INTERMEDIARIOS, DE TÚ A TÚ”, aunque finalmente ha accedido a hablar con el santo padre, que le ha hecho arrodillarse ante el confesionario y le ha preguntado qué pecados ha cometido.

“MUCHOS, MUCHOS PECADOS, LOS MEJORES. TREMENDOS”, se ha oído susurrar a Trump.

Por los susurros que se han podido escuchar desde la basílica, los pecados que el presidente americano ha confesado todavía son los anteriores al inicio de su carrera política en 2016, por lo que se espera que el examen de conciencia se prolongue 10 o 20 horas más. Desde la Santa Sede han informado que, para que el sacramento de la Reconciliación tenga lugar, el penitente debe arrepentirse sinceramente.

Al cierre de la edición, las fuentes han informado de que el Papa Francisco ha abandonado el confesionario con cara de horror y ha anunciado, entre balbuceos, su intención de colgar los hábitos.