Un señor con mucho pelo en la espalda ha sido obligado a cambiar de especie tras ser descubierto por un grupo de biólogos esta semana, que acudió a su domicilio tras recibir un aviso de Lourdes Antón, la esposa “del animal”.

“A simple vista tenía forma humanoide, pero al girarse y darnos la espalda pudimos comprobar que Narciso es de todo menos humano”, explica uno de los expertos, todavía con el susto en el cuerpo. Tras dormirlo los biólogos con un dardo tranquilizante, Narciso Gallofas, de Zaragoza, se despertó muy calmado dando muestras de ser un ejemplar dócil. Entregó su Documento Nacional de Identidad sin resistirse.

El ejemplar, que se puede comunicar con cierta soltura con los seres humanos “menos si sacáis el tema del fútbol”, en palabras de su mujer, se ha mostrado inquieto porque “me están buscando sitio en la parte baja de la cadena alimenticia y yo soy muy de comer”. Y es que Narciso todavía no sabe a qué especie pertenece. “La publicidad me recomienda que me pase a simio”, confiesa.

La esposa de Gallofas buscará otra pareja humana que sustituya a su marido, probablemente uno de los biólogos, aunque promete visitar “al simio” de vez en cuando.

De momento, el ejemplar ha sido relegado a mono y se encuentra en una reserva natural donde podrá interactuar con otros miembros de su nueva especie. “Ya he localizado al jefe de la manada y es bastante mejor que el que tenía cuando curraba en Prosegur”, dice.