“Oh, espera… oh, un momento…”, ha declarado este mediodía María Iglesias, una camarera de 34 años, al ver que uno de sus clientes le ha enseñado una tarjeta de crédito, dando a entender que no pagará en metálico. Como si fuera la primera vez que le ocurre en la vida, la camarera ha asumido que tendría que ir a por el datáfono, según han informado fuentes cercanas al restaurante El Rebrote de Pamplona.

“Me pagas… con eso…”, ha declarado como si no hubiera visto una tarjeta de crédito en su vida y tuviera que ir a buscar el datáfono a un desván. Según las fuentes, su nerviosa reacción da a entender que en el establecimiento lo más habitual es que se abone el importe con dinero en efectivo, especias o mediante un complejo sistema de intercambio de favores y trabajos.

“Sí, voy… vuelvo… Enseguida vuelvo con el cacharro”, ha insistido la camarera, como intentando recordar qué es lo que hay que hacer cuando un cliente solicita pagar con tarjeta de crédito, el método de pago más habitual en España según el Instituto Nacional de Estadística.

Al cierre de la edición, las fuentes han confirmado que la camarera ha exclamado “Oh, disculpa, maldición” cuando el cliente ha procedido a introducir la clave de la tarjeta y ella ha tardado más de tres segundos en girarse bruscamente para dejar claro que no va a ver el PIN.