Cuando visitamos un piso, quizá por vergüenza o timidez, no realizamos preguntas indispensables que, como consumidores, tenemos todo el derecho a hacer. Aquí te mostramos una selección de preguntas que te asegurarán un alquiler o compra plenamente satisfactorios.

1. “¿Me podría decir qué tiene esta casa que no tenga la de mis padres?”.

2. “¿Sabe si los vecinos tienen el WiFi sin clave?”.

3. “¿Y cuánto dice que me podría caer de cárcel si yo, por un casual, estuviese pensando en alquilar la casa y luego negarme a pagar el alquiler?”.

4. “¿Tiene interés en alquilarme esta casa porque, aunque no me lo haya dicho, es bastante insegura y de fácil acceso y la primera noche entrarán unos alabanokosovares con los que usted está compinchado para robarme todas mis pertenencias y asesinarme a mí y a mi familia con un cuchillo de matar gorrinos? Por curiosidad pregunto, ¿eh?”.

5. “Lo de la puerta blindada antirobo está muy bien, pero… ¿no tendrían alguna especial para impedir que entre mi primo Tinín? Que se acaba de divorciar y está muy pesado, ¿sabe usted?”.

6. “Va venga, ¿dónde está la cámara oculta? No seáis cabritos, que me he reído mogollón, pero ahora en serio, enseñadme la casa de verdad. Ah… ¿que es esta en serio?”.

7. “¿Qué le parece si asesinamos a sus jefes y nos quedamos usted y yo la casa gratis? Le advierto de que soy muy buen compañero de piso y hago unas croquetas buenísimas”.

8. “No me gustaría pecar de quisquilloso, pero… ¿me podría confirmar que en este edificio no viven padres de niños llorones o ruidosos, veinteañeros recién independizados que se pasan el día montando fiestas y fornicando, saxofonistas, pianistas, flaustistas o cualquier otro tipo de músico, cinéfilos con problemas de audición que se tiren el día viendo películas a todo volumen, ancianos desequilibrados que se dejan encendida la bombona de butano o los grifos abiertos, terroristas que esconden arsenales de explosivos en sus viviendas y así, en general, cualquier otro vecino susceptible de hacer ruidos o suponer algún riesgo para mi integridad física?”.

9. “¿En cuánto se me quedaría si le quitásemos a la casa lo menos imprescindible? Los muebles, el aire acondicionado, un par de habitaciones, el techo…?”.

10. “Hablando del precio, ¿ha oído usted hablar del ‘crowdfunding’ que he montado? Se llama “Ayudemos a Antonio a comprarse el chalet adosado”. Le explico, por 100 euros recibiría usted en navidad un ‘christmas’ personalizado y firmado por mí; por 200, el ‘christmas’ y una camiseta con mi cara grabada en el pecho…”.

11. “800 euros al mes… Ya… ¿Y si le doy 500 y le dejo que me toque los genitales? Me podría tocar la mitad ahora y la otra mitad al firmar el contrato”.

12. “Así en confianza, ¿a usted también le parece que la casa es una puta mierda?”.