La popular actriz porno Amanda Zucker ha exigido un vibrador de empresa a la productora de sus películas, Smegma Films. En una carta firmada por su representante, Zucker esgrime que en las más de trescientas películas rodadas en los últimos seis meses ha tenido que pagar de su bolsillo todos los masturbadores que ha utilizado.

“Se me está yendo el sueldo en pilas”, se queja la actriz. En su último film, ‘Abierta hasta el ablandecer’ (en inglés, ‘The Girl’), Zucker usaba hasta siete aparatos diferentes para darse placer. El director de la película, Andrew Crotch, se defiende diciendo que el largometraje “tenía un guión muy sólido, no podía ser de otra manera o el arco dramático se hubiera resentido”.

Desde Smegma Films prometen que valorarán la petición de Zucker. “No es el mejor momento después del fracaso comercial que supuso ‘Tetas y Chochos 3’ (en inglés, ‘A Beautiful Morning 2’). Pero Amanda es una de nuestras estrellas mejor valoradas. Intentaremos buscar una solución que satisfaga a las dos partes”, explican.

Una de las propuestas pasa por que Amanda reutilice los vibradores, algo a lo que la actriz se niega, pues en el mundo del porno está mal visto. “Se considera una falta de recursos interpretativos”, expone. “La carrera de la gran Margareth du Chumín empezó a caer en picado cuando utilizó en dos películas diferentes el Anal Intruder Mandingo Edition”, comenta.

No es la primera vez que Zucker es noticia por sus peticiones y extravagancias. Para su film ‘Por el culo sí’ (en inglés, ‘Candy & Sugar’), pidió que las hortalizas que debía usar para darse placer fueran bio y de proximidad, disparando el presupuesto inicial de 20 euros a casi un 50% más. Además, exigió por contrato penes bajos en sal por prescripción médica.