Tras difundir la OCDE el pasado martes los resultados del último informe PISA, que evalúa los conocimientos de los jóvenes escolarizados de 72 países, el Ministerio de Educación ha hallado al responsable de que la media española esté por debajo de lo deseable: se trata de un niño de 10 años de Badalona llamado Andrés Rigau.

“Andrés lleva sacando ceros desde que empezó en el colegio y su actitud en clase perjudica a sus compañeros. No sólo a sus compañeros de clase sino también a los del resto del país, y estamos hablando de millones de niños afectados”, informaba esta mañana el ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo. “Nos hace quedar en ridículo delante de toda Europa el niño este”, agregaba.

Los padres del alumno esperan que la presión de toda la sociedad española sea suficiente para que el niño se aplique de una vez por todas y mejore sus aptitudes. “A mí no me hace caso, a ver si al resto de los 46 millones de españoles se lo hace”, dice su madre.

La directora del colegio Verge de Kortatu, al que asiste Andrés Rigau, insiste en criticar “que se refieran a él como el tonto del informe PISA”. Argumenta que hoy en día los profesionales de la educación emplean otras expresiones más rigurosas y menos degradantes para el alumno como por ejemplo “niños con dificultades tontas de aprendizaje”.

Al margen de los calificativos, la directora del centro docente se declara escéptica respecto al progreso de Andrés. “Es un alumno con dificultades de aprendizaje tontas de remate y presenta una actitud emocionalmente de gilipollas total”, asegura.

En estos momentos, Educación negocia con los padres del niño para ver si es posible nacionalizarlo finlandés.