Una chica de Fuerteventura, Belén Artigas, se llevó una gran sorpresa ayer al descubrir que, tras pasar el Panda Antivirus a un capítulo de The Walking Dead, la serie se había convertido en una comedia de enredos en un mundo tomado por los hippies. “Ha eliminado el virus que desencadena la epidemia zombi y ahora los infectados simplemente son hippies divertidísimos”, certifica.

En el momento de visionarlo, Belén notó enseguida ciertos detalles que rompían el tono general de la serie. Para empezar, los protagonistas estaban en una cafetería tomando un frapuccino y aconsejando a Rick dónde llevar a Michonne en su primer aniversario. “No me sorprendió que tuvieran café”, reconoce Artigas. “He visitado Estados Unidos y me pareció que allí el café lo hacen con agua y barro”, dice.

A medida que avanzaba el capítulo, Belén se dio cuenta de que estaba riendo más de lo que la serie la tiene acostumbrada. La joven detectó que algo pasaba cuando entró Shane, un personaje que había fallecido en la tercera temporada. “Ante la sorpresa de los demás personajes, Shane preguntó: ‘¿Por qué me miráis así? ¡Ni que estuvierais viendo a un muerto!’”, comenta Belén. Las risas enlatadas y el posterior guiño a cámara del resucitado personaje la hicieron salir de dudas: el antivirus había mejorado la serie. Lejos de quejarse, Artigas puntuó el capítulo con un 9,2 en iMDB.

Los responsables del popular antivirus confirman la versión de la canaria. “Los virus están en sitios que no te imaginarías, también en series que consideras malas simplemente porque están infectadas”, comenta un portavoz de Panda Security. Los últimos avances de la compañía aplicados a los archivos de vídeo permiten incluso ver Lost con un final digno.

Panda Security es ya un elemento indispensable que cambia el modo de consumir clásicos de la televisión: “Un treintañero de Lavapiés nos escribió con lágrimas de emoción en los ojos: había pasado el antivirus por todas las temporadas de Los Simpson y Panda borró de la octava en adelante”, explica la compañía.

Panda se encuentra ahora centrada en una actualización que permita desinfectar también las series españolas. “Estamos haciendo progresos importantes, como que los actores no griten todo el rato”, reconocen. “Está costando conseguir que las paredes de los decorados no tiemblen como si fueran de cartón pluma cada vez que se cierra una puerta”, apuntan. El reto principal sigue siendo acabar con el troyano “Resines” que se cuela en el 90% de las producciones nacionales y que es “muy duro de pelar”.