La escasa demanda ha obligado a Dios Todopoderoso a retirar a los pelirrojos del flujo de la Creación, por lo que en adelante no nacerán más criaturas con el cabello de color rojizo. Los humanos estarán disponibles en rubio, moreno y castaño, que son las opciones con más salida, pese a que el Señor seguirá dando servicio a los pelirrojos que están actualmente en circulación.

El gen asociado a la pigmentación rojiza tiene una antigüedad de entre 50.000 y 100.000 años y se lanzó en una época en la que Dios quiso “ofrecer productos distintos para captar nuevos segmentos de mercado”. La novedad no fue bien recibida y se asoció a todo tipo de supersticiones, pero el Creador quiso esperar unos miles de años a que se consolidara. Esta semana ha informado a la Santa Sede de que la producción se abandonará definitivamente.

Según fuentes del Vaticano, Dios ha comprendido que el ser humano “prefiere partir de una base neutra y personalizar su aspecto a medida, ya sea mediante tatuajes, operaciones, accesorios de moda y maquillaje e incluso la propia manipulación genética”. El Señor, contrario inicialmente a estas prácticas al considerarlas “un insulto a su trabajo”, ha optado por adaptarse a la realidad del mercado, según los teólogos. “Una cosa es ser omnipotente y otra ciego. Dios lo ve todo, también sus errores”, insisten desde la Santa Sede.

Todas las miradas se posan ahora sobre los zurdos, una variedad fruto de un descuido que, sin embargo, ha ido perviviendo hasta nuestros días. “No ha dicho nada de los zurdos. Tampoco implican un coste añadido porque son los mismos mecanismos, como los coches en Inglaterra. Lo de los pelirrojos era más complejo porque implicaba retoques en la región MC1R del cromosoma-16, que es una zona complicada”, argumentan los científicos del Vaticano.

Desde que se ha anunciado el cese de la producción de pelirrojos, su valor en los mercados de segunda mano se ha disparado y son ya prioridad para los coleccionistas.