“Llevamos algunas semanas esperando que un burócrata nos atienda pero el cambio es inminente, nos han dicho”, ha asegurado a los medios un portavoz del gobierno checo esta semana al anunciar que su país, conocido hasta ahora como República Checa, modificará su topónimo a ‘Kafka’.

El cambio no pretende únicamente acortar el nombre sino hacer más visible una de las señas de identidad del país: haber sido cuna del escritor Franz Kafka, caracterizado por definir ambientes burocráticos pesadillescos.

Un comité constitucional, reunido en Praga, ha aprobado la medida tras reunirse durante meses en una atmósfera opresiva, según han podido saber los medios. “La dificultad de redactar la petición está siendo abrumadora, pero en un tiempo indeterminado habremos llevado a cabo todos los trámites y el cambio de nombre será efectivo”, ha declarado uno de los miembros del comité.

“Se aconseja utilizar el nuevo nombre en los idiomas extranjeros cuando no sea necesario usar la designación formal del país; todo está detallado en un manual de 3000 páginas con 17 anexos que adjuntamos y que aconsejamos leer”, ha indicado el comité en un comunicado.

Tras varias semanas de trámites, y debido a la complejidad del papeleo, todo el gobierno checo en bloque se arrepiente ahora de haber iniciado el proceso de cambio de nombre. “Estamos desesperados pero ya no hay marcha atrás”, explican los portavoces de la Administración.

“Sólo necesitamos una última firma y ya estará todo el papeleo, pero la persona que debe recibirnos está reunida”, aseguró uno de los integrantes tras su reunión en el Castillo de Praga, la sede de la presidencia del país. El Gobierno ha escogido a un ciudadano checo al azar para que complete todo los trámites del cambio toponímico.

“Llevo días sentado en este pasillo, con el sombrero bajo el banco, simplemente esperando, importunando a los funcionarios día tras día, obligándoles a estudiar la petición, pero me ignoran”, ha explicado este ciudadano a quien se ha asignado la tarea de informar a la ONU del cambio de nombre del país.

“La responsabilidad es toda mía, aunque la tarea no la haya escogido yo libremente. He sido designado para esta tarea y debo completarla sin preguntarme las razones últimas de dicha tarea”, ha declarado el ciudadano. Según el Gobierno, es él quien debe completar los últimos pasos del papeleo para hacerlo oficial.

“Hay que organizarlo y vigilarlo todo, cambiar todos los mapas, hay mucho trabajo, mucho trabajo, tanto que me está invadiendo un sentimiento de vergüenza que apenas es descriptible”, asegura el ciudadano anónimo.

Según explica, le han encomendado también el trabajo de modificar el nombre de la República Checa en instituciones y libros, empezando por la Wikipedia. “Necesito el apoyo de varios ‘wikipedistas’ de mayor rango que yo a los que estoy enviando correos electrónicos, pero estoy teniendo problemas con el router, lo que me está obligando a permanecer horas al teléfono para hablar con un técnico que acceda a restaurar mi conexión y poder iniciar el proceso”, dice.

“Es penoso saber que el director de la ONU, naturalmente, no se ha leído la petición, de la que nada sabe y que, por tanto, nuestros ciudadanos vivirán en un país sin nombre el resto de sus vidas por mi culpa”, admite el ciudadano a quien el gobierno de Kafkia amenaza con someter a un proceso judicial y declarar culpable si no es capaz de hacer efectivo el proceso.

El proceso que debe completar no ha sido especificado pero la responsabilidad de completarlo es toda suya, según ha podido saber la prensa.