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Tras desviarse del camino real para almorzar en una posada de extracto humilde, Su Majestad el Rey de España, Felipe VI de Borbón y Grecia, tuvo a bien dejar varias hectáreas de propina a los trabajadores del establecimiento.

El restaurante “Puerta de Extremadura” está situado en un área de descanso en la que el monarca degustó los platos del menú de 11 euros: patatas con conejo, carne, ensalada y de postre un bizcocho y un plátano. Al finalizar la comida, Felipe VI departió con el resto de comensales, se dejó retratar con los dueños y adjudicó a éstos tierras de cultivo y señoríos como gesto de agradecimiento.

“Mujer, abandone estas humildes tierras y avise a su familia, pues ahora es usted Señora de Altocastillo. Cien vasallos la están esperando”, le dijo el rey a una de las cocineras del restaurante. Posteriormente pidió a los trabajadores el cuchillo del jamón y obligó a la trabajadora a arrodillarse y jurarle lealtad antes de hacer oficial su nuevo título.

“Me servirás bien, me permitirás cazar en tus dominios, entregarás una parte de tu cosecha y me prestarás a doscientos caballeros en caso de afrenta a la Corona”, dijo Felipe VI.

La mujer lamenta ahora tener que mudarse de Cáceres para atender sus obligaciones en Altocastillo, un viejo caserón en ruinas situado en Cantabria. “El rey me ha dicho que está a sólo unos pocos días de marcha pero yo preferiría quedarme en Cáceres y seguir siendo cocinera”, ha declarado la Señora de Altocastillo. El resto de trabajadores se reincorporará a su trabajo en el restaurante en cuanto haya asegurado sus nuevas tierras de los bandidos.

La posada ha ganado mucha popularidad en las redes sociales tras la visita de Su Majestad. “Si ves que en un restaurante de carretera hay guardaespaldas, coches oficiales y un rey, es que se come bien”, asegura un comentario de Tripadvisor.