No hay sección de Ocio que no se esté volcando en los conciertos que ofrece Bruce Springsteen en nuestro país este fin de semana. Nos citamos con el artista en el Hotel Villamagna pero nos quedamos encerrados en el ascensor. ¿El resultado? Perdimos al Boss pero conocimos a Schindler: un exclusivo elevador en el que rodearte, literalmente, de la flor y nata de la capital en un ascenso directo y sin peajes al “penthouse” de nuestra sociedad.

La fragancia intensa del ambientador eléctrico y las primeras notas de un solo de Kenny G. se encargan de transmitir desde el primer momento que estás en un ascensor con “solera”. Nada de colillas en el suelo o pintadas en las paredes hechas con las llaves de casa.

Moqueta de la buena –granate y 100% poliamida-, espejos impolutos, dos ejecutivos con gomina y tres señoras enfundadas en su abrigo de visón fueron nuestros compañeros de viaje en la subida a los cielos. Una subida interrumpida entre el tercero y el cuarto por una inesperada sacudida que, tras la sorpresa inicial, provocó risas nerviosas en los presentes. Luego, tras dar la alarma y comprobar que había para rato, nos acomodamos todos en el local disfrutando de una agradable conversación susurrada, eso sí, para no consumir demasiado oxígeno. Por suerte no faltó el alcohol porque la marquesa de Robledo, muy previsora, guardaba una petaca con whisky en su Loewe original de piel marrón.

¡Qué risas y qué ataques de histeria hubo pasadas dos horas! Nada mejor que una experiencia intensa como esta para desmelenarse y perder la paciencia sin sentir el peso del protocolo.

Los bomberos llegaron cuando el Shindler se había convertido en una segunda casa y los compañeros de cabina éramos ya como hermanos de sangre. Echaremos de menos, sin duda, tanto lujo en tan poco espacio.

ASCENSOR SCHINDLER 345-H
Dónde: Hotel Villamagna. Paseo de la Castellana 22. 28046, Madrid.
Cuándo: De noche si te gusta el jazz urbano y de día si prefieres el chill out.
Cómo: Mejor llevar dos mudas por si el encierro se prolonga.

APTO PARA: amantes del lujo sin dinero para una suite.
NO APTO PARA: clausrofóbicos o gente con poca paciencia.