Científicos del Trinity College de Dublín y del Instituto CRANN en Irlanda han descubierto una nueva red social cuyo funcionamiento no han podido determinar aún. La aplicación, bautizada como Snapchat, se ha detectado gracias a la observación de sus hijos cuando apenas se había finalizado la exploración de otra red llamada Vine, de la que sí se han descifrado ya algunas funciones.

Esta última red social es la más alejada de su universo, según han explicado los propios investigadores. “Graba y reproduce imagen y sonido pero lo que muestra se desvanece muy rápido y es difícil de examinar, probablemente porque no disponemos de los datos necesarios”, ha admitido el jefe de la investigación.

“En cualquier caso, sabemos que se está expandiendo a gran velocidad arrastrando tras de sí una gran masa de seguidores”, ha asegurado también.

El descubrimiento de Snapchat mantendrá a los expertos muy ocupados intentando comprender el entorno de la red, para lo que será fundamental la colaboración de críos voluntarios. Este aprendizaje es crucial “para saber adónde nos dirigimos y para explicar la sociedad actual y futura”.

Los científicos calculan que la exploración tardará entre dos o tres años, tiempo suficiente para que nazca más de una docena de nuevas redes sociales. De hecho, el equipo sigue investigando una red llamada Tuenti que murió hace tiempo “pero que ha dejado una estela que nos permite comprender la estructura de las nuevas redes que van naciendo”.